Todo el mundo sabe, aunque no sea cultor del género, que el heavy metal es algo duro, con ritmos acelerados, golpes duros, voces agudas. En resumen, todo lo contrario al reggae. Música más bien tranquila, en apariencia.
En apariencia porque por más que la música sea relajada, las letras a veces rozan lo punk, con afirmaciones como “Yo maté al sherif’” por ejemplo. Así que tenemos el famoso doble bombo del metal, feroz como un martillo neumático, enfrentado al beat del reggae, relajado, donde la batería se toca en el tercer tiempo de cada compás. Los riffs acelerados por un lado, y la guitarra pausada por el otro.
Pero resulta que un grupo inglés, hace casi 30 años, cruzó los dos estilos e introdujo una base de reggae en un tema de heavy metal. Fue Judas Priest con su tema The Rage, del disco British Steel (1980). Uno de los discos emblemáticos del heavy metal ochentoso, símbolo de la llamada New Wave Of British Heavy Metal, movimiento del que formaban parte bandas como Iron Maiden.
En la introducción del tema encontramos 40 segundos de reggae, seguido por una batahola de golpes y riffs violentos. Una buena forma de representar la furia, la ira, simplemente comparándola con la calma.
Una prueba más de la influencia de la música Jamaiquina en la tierra del té de las cinco. Pelo largo y sucio, dreadlooks, cuero, gorro de lana, todo mezclado, en un momento, en un tema, una de esas perlitas verdes que hay por ahí.
Por Pablo Sencio

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