La Bomba de Tiempo augura, por naturaleza, su estallido. Es en el momento en el que comienza a descender, invasiva, la marea roja sobre la escalera/escenario naranja del Konex, cuando los relojes se paralizan, el centro cultural se convierte en un agujero negro en el que el tiempo y el espacio son datos triviales. Son aproximadamente las ocho de la tarde/noche veraniega y luminosa, los doce músicos con trajes de percusionistas toman sus posiciones. Nadie nos avisa nada, sólo saludan. En vez de agarrarse fuerte –como haría cualquier ser racional ante un viaje de tal magnitud- todos sueltan esa carga de cotidianeidad y monotonía, de normas, obligaciones y civismos y se disponen a dejar el timón de su cuerpo en manos de lo que Santiago Vázquez (dirección general) les indique a sus músicos improvisadamente.
Ahora sí, no se cuanto tiempo pasó exactamente, pero la sensación que provocan las manos golpeando los parches me remiten a una celebración tribal, anunciando la aparición de algún dios pagano ostentoso, quizás en África. Definitivamente en África, rodeado de fauna autóctona. No me sorprendería ver un león caminando entre nosotros. El tiempo es marcado por la naturaleza, la luminosidad natural es cada vez más tenue y ahora predomina la generada por el hombre. Los instrumentos son tan llamativos como variados y no paran de sonar durante esas dos horas arbitrariamente marcadas por el criterio de la humanidad.
Es lunes y la semana esquematizada está comenzando, nosotros recién estamos volviendo del expreso fantástico que nos llevó a donde los decibeles encaminaron nuestro rumbo. Sólo queda decir que mis palabras son vagas y escasas de la levedad necesaria para describir esta experiencia.
Hace dos años que La Bomba del Tiempo traslada a su público todos los lunes de cada semana junto con invitados que se suman al espectáculo, entre ellos desfilaron el Chango Spasiuk, Vero Condomí, Liliana Herrero, Javier Malosetti, Javier zuker, Hugo Lobo, Dante Spinetta, Lito Vitale y Raul Carnota entre muchos otros.
Los Bomberos son:
Santiago Vazquez: dirección general y sabarAlejandro Oliva:surdo y dirección
Mariano Cantero: tambor chico
Nacho Alvarez: tambor repiqueJuampi Francisconi: tambor piano
Richard Nant: campana y trompeta
Lucas Helguero: quinto y direcciónMario Gusso: conga
Pablo Ben Dov: djembéAndrés Inchausti:surdo y dirección
Luciano Larocca: guanchaCarto Brandan: semillas
Pablo Palleiro: tumbadoraGabriel Spiller: campanas y dirección
Maria Bergamaschi:chekeré
Diego Sanchez: djembé y dirección
Cheikh Gueye: djembé
Por Nicolás Iandoli
Fotos: Paula Ciccolella

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