La empresa Metrovias pertenece a Subase Subterráneos Buenos Aires, pero a su vez la concesión del servicio se encuentra bajo el mando del grupo Roggio, más conocido actualmente por su slogan de aniversario “Roggio 100 años”.
Esta empresa no sólo cuenta con el subterráneo de la Capital sino que también tiene a su cargo el servicio de trenes de la Línea General Urquiza, que se puede conectar en la estación Federico Lacroze de la línea B; y el Premetro, que funciona al final del recorrido de la línea E.
Metrovías lleva a cabo distintas actividades culturales: concursos de fotografía, literatura, ciclos musicales en las estaciones subterráneas y también ciclos de teatro, entre otros. Todas sponsoreadas por el mismísimo Grupo Roggio.
Pero como bien sabemos, no todo brilla bajo los túneles.
La empresa mantiene un conflicto gremial con sus trabajadores desde el año 1997. Éste fue sufriendo distintos procesos y variando según las distintas problemáticas a las que los trabajadores se vieron afectados y enfrentados.
Sus inicios datan de cuando el Grupo Roggio toma la concesión de la empresa. A partir de allí todo cambia, de 4000 trabajadores quedan 1500. Terciarizan la mayor parte de los sectores, es decir que los empleados de limpieza (entre otros) pertenecerían a otra empresa, lo cual generaría menor costo a Metrovías.
Por otro lado, la jornada laboral aumenta de 6 horas a 8 horas diarias. Y los salarios disminuyen.
De ahí en más el régimen laboral se torna esclavizante y para los empleados terciarizados, aún peor.
Transcurría el año 1994, época menemista. Los despidos eran constantes y el clima que se vivía en las jornadas laborales era pura tensión. Hasta que llegó un momento en que despidieron a un conductor de la línea E y se paralizó el servicio en todas las demás líneas. Debido a este reclamo el conductor fue reincorporado y devuelto a su puesto de trabajo.
Durante el ’97 la empresa comenzó a modificar algunas cuestiones pero encontró fácilmente la forma de proseguir con los despidos. Tal fue así que llegó el turno de una boletera. Frente a este evento, los empleados vuelven a reiterar su forma de reclamo, paralizando el servicio de las 5 líneas.
Pasado un tiempo, las aguas se apaciguaron y se logra frenar los despidos, pero no así reducir la jornada laboral a 6hs.
Durante el año 2000, los cuerpos de delegados se renuevan y el polo opositor es el que gana por mayoría. Desconformes con lo sucedido, la empresa intenta seguir poniendo trabas a los posibles logros de este sector y lo llevan a cabo eliminando el puesto de los guardas, delegando así la responsabilidad de su tarea, ni más ni menos, que a los conductores generando a estos polivalencia, ya que el conductor tiene muchas tareas para hacer además de la responsabilidad de conducir. Esto los lleva un vez más al paro. Pero se logra una conciliación obligatoria que luego sigue por 8 meses en carácter de conciliación voluntaria. El resultado es positivo, y de esta forma comienzan a avanzar sobre las cosas perdidas.
Mediante distintos estudios llevados a cabo se reconoce como “insalubre” el trabajo desarrollado bajo los túneles del subterráneo, lo que afirmaría su lucha por la reducción en la jornada de trabajo. Pero Metrovías no tiene la voluntad de reconocerlo y apela. Esto provoca que los empelados comiencen a retirarse cumplidas sus 6 horas de trabajo, manifestando su desacuerdo y descontento con la empresa.
Debido a esto, interviene nuevamente un juez que mediante un recurso de amparo logra fijar la jornada en la cantidad de horas debidas.
Para noviembre del 2003, todos los trabajadores contaban con 6 horas de trabajo diario, incluyendo los del premetro.
En abril la UTA, Unión Tranviarios Automotor, junto con la empresa firman un acuerdo donde reconocen seis horas a la boletería y agregan una hora más en forma obligatoria, o sea 7 horas, si la empresa lo dispone y cree necesario.
Y firman la introducción de maquinas expendedoras, con el fin de no que contratar más personal.
Desde luego que esto generaría nuevamente que los trabajadores salgan en defensa de sus derechos, saliendo victoriosos, una vez más, y logrando que lo establecido quede sin efecto y no haya condicionamiento sobre las horas de trabajo.
Mediante las paritarias, obtienen otro logro, el pago de las horas nocturnas se vuelve a hacer efectivo, beneficio que percibían pero por medio de la concesión les habría sido quitado.
Por otro lado, las empresas que habrían sido terciarizadas vuelven a formar parte de Metrovías.
El conflicto no cesa. Día a día sigue la lucha y defensa por su trabajo y la falta de calidad y cuidado que demanda.
Apuntes – Entrevista con Roberto Pianelli, delegado de la línea E de Metrovías.
- ¿Cómo procedían frente a las decisiones que la empresa tomaba? ¿Cuál era su respuesta ante la disconformidad que les generaba?
Cuando salís a la previa sin tener conocimiento te cebás y tenés un nivel de confrontación muy grande. Nosotros tomamos algunas medidas que no tendríamos que haber tomado. Y eso lo hacíamos cotidianamente. Por cosas mínimas paralizábamos las 5 líneas.
Pero fuimos aprendiendo y entendiendo como manejarnos. Y así empezás a articular la forma adecuada de manifestar. Fuimos más cuidadosos y aguantamos más los cachetazos que la gente no veía.
¿Cuál es la respuesta que reciben del Gobierno de turno?
En los primeros conflictos no jugaron mal. Hubo declaraciones duras del ministro en su momento. Pero no había una barricada. A fines del gobierno de Néstor y principios del de Cristina fue mucho más difícil, nos cerraron las puertas. De hecho la UTA tuvo respaldo de ellos. Pero a partir de los últimos conflictos la situación se revirtió.
¿Qué relación tiene Metrovías con el Grupo Clarín, dueño del diario que se distribuye gratuitamente en todo el subterráneo?
Es una relación empresarial. No más que eso.
¿Qué tratamiento le dieron los medios de comunicación al conflicto?
Tuvieron diferentes actitudes, en algunos casos a favor en otros más imparcial. En la época de la lucha por la insalubridad, los medios más reaccionarios lo planteaban como una manipulación de parte nuestra para reducir las horas de trabajo. Pero como el conflicto surgió en plena crisis del 2000/01 mayormente se manifestaron a favor.
Datos a tener en cuenta:
-La UTA (Unión Tranviarios Argentina) es el sindicato que reúne a todos los colectivos y subterráneos. Fue fundada por los subterráneos y tranvías.
En la actualidad se encarga, en mayor medida, de los colectivos. Los empleados de los subterráneos no se ven representados en sus intereses.
- El período de jubilación tendría que cumplirse 10 años antes del establecido por la ley, debido a lo insalubre y perjudicial que resulta este trabajo.
-Más allá que la jornada laboral establecida sea la misma en cantidad de horas y días para todos por igual, no sucede lo mismo con los horarios de descanso. Según el sector varían de entre veinte minutos a una hora.
Fin del recorrido.
Por Fiorella Tomasello

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