Luz, cámara, Gondwana

GondwanaEl sábado, formalmente invernal, se vistió de primavera, de una primavera traicionera, que no paró de amenazar durante todo el día con una venidera tormenta. Pero lejos de poner en jaque la comunión con los hermanos chilenos, sólo nos hizo dudar a la hora de vestirnos, ¿buzo y campera, campera impermeable? Que más da, vamos al teatro, nos espera Gondwana.

Llegamos al recinto de Colegiales y, a pesar del precio de las entradas ($70), las localidades estaban agotadas. Siendo las ocho y media pasadas ya se tornaba difícil movilizarse debido al gran caudal de gente. Sin embargo, faltaba una hora para el comienzo del espectáculo, así que deambulamos por ahí. Saludos e intercambio de comentarios con Santi Palazzo, con Fito (teclados) de Nonpa y demás personajes de la movida, todos alistados para ver a los muchachos transandinos.

Nos adelantamos en el tiempo y nos encontramos con otra escena. Luces y estruendos, esta vez no es un amague, el telón se corre hacia los laterales del escenario y Gondwana queda expuesta. Es así que nos ofrece, mediante Irie, un sentimiento placentero, de unidad, libre de las tensiones del sistema babilónico. La conexión empezaba a establecerse y el movimiento ya recorría los cuerpos de la mano, con sentimiento, de Chainga Langa. Desde el escenario, la presentación se extendía y nos señalaban: “esto es reggae, siento el reggae, es ritmo de reggae, que está llegando”, para que vibremos con Reggae is coming. A estos tres temas de su primer disco, el homónimo Gondwana (1997), se le sumó Fight, para cerrar el set introductorio.

Sobrevino la primera pausa, breve, para que Maxi Vargas, el joven, extenso y flaco cantante, salude al público: “Hola Argentina, ¿cómo están?” La devolución anunciada se perdía entre gritos y frases inconclusas que tenían como objetivo hacerle sentir a la banda que estábamos ahí, para darles todo nuestro calor y recibir el suyo. Y el entendimiento fue mutuo: Divina Verdad y Warning, ambos temas con la estupenda participación de Leo Dread, el singular percusionista que toma el micrófono cada tanto para enaltecer aún más, a la agrupación chilena. Seguido, y para cerrar el primer segmento de Resiliente (2007), impregnado con una lírica social interesante, La puerta sigue abierta, tema en el cual Maxi retomó el protagonismo con una gran desenvoltura.

Luego, llegó el turno del primer invitado, el Bahiano, que ingresó al escenario entonando Nubes del Firmamento, y quien durante cierto lapso (fugaz) de la canción, me remontó a Nada que perder, del gran disco El ritual de la banana, pero enseguida me sitúo en el Bahiano solista.“¡Fácil es criticar siendo sólo, un espectador!, -sentía que me decía directamente-. “Los conozco desde que son así de chiquititos”, contaba el ex vocalista de Los Pericos, poniendo su mano a la altura de la cabeza de un niño, una vez finalizado el tema.

Afuera el Bahiano y a continuación, Dulce amor, para caramelizar la noche y que el público -especialmente el femenino- acompañe a pedido del vocalista durante todo el tema: “A ver ustedes: Más yo veo que al final, sólo un latido habrá, y en tu alma así, brillará este amor, uouoo, dulce amor…”.

Pero el clima, entre melancólico y optimista, se imponía con Mejor que intentes otra vez, Princesa y Volver a sentir. Mientras, el frontman se movía de lado a lado y a un costado se podía ver a I-looks Labbe acariciando su pequeño pero potente bajo, casi sin despegar los pies del piso, sólo meciendo su cintura y esbozando una leve sonrisa ante las demostraciones afectuosas por parte de la gente. Estas manifestaciones se amplificaron cuando comenzó Verde, amarillo y rojo, uno de los muchos clásicos del grupo.

Por el aire, sobre las cabezas de los espectadores, las cámaras grúas subían y bajaban velozmente, iban y venían, apresuradas, tratando de recoger cada instante del show, para que próximamente, las imágenes de esta gran noche sean editadas y formen parte del primer DVD de los hermanos chilenos. Esperemos que esta vez salga todo como fue planeado.

Para no parar, arriba Mariano Castro (Dread Mar-I), el segundo invitado, quien fiel a su estilo no paró de saltar y bailar mientras cantaba Orgullosa mole. Luego fue el turno de un actual Perico, el guitarrista Juanchi, y de Chelo, ex voz de La Zimbawe y actual líder de María Mulata, para, con ellos, culminar con los invitados. Habrían faltado a la velada, Néstor de Nonpa y Guille Bonetto de Los Cafres.

Varios temas de todo su repertorio sonaron en el Teatro, uno pegado al otro, con una gran iluminación acorde a la velada y el sonido impecable al que nos tiene acostumbraos Gondwana. Minutos después de las once el vocalista anunciaba: “Con la siguiente nos despedimos, muchas gracias”, dando paso a Aire de Jah, y ni bien finalizado el tema el telón se cerró. Pero era muy evidente que todavía faltaba un poco más, y no fue poco.

Los cánticos eufóricos, dignos de cancha, no se hicieron esperar y “obligaron” a los músicos a retomar sus posiciones, y por el contrario de lo pensado, volvieron bien tranquilos con -como dejó en claro una fanática que se encontraba junto a mí- “la canción más de amor”: Nuestros sueños seguida por Keep the faith y Smile Souling. Aunque para ser bisses estaba bien, no solemos conformarnos tan fácil, “una mas…”, pedíamos entre exigentemente y suplicando. Y nos dieron más. Primero Antonia, y para cerrar la noche bien arriba, los acordes del bajo de I-looks anunciaron, provocadores, Sentimiento original. Una versión extendida que sirvió para hacer la despedida más amena, en la que se coló nuevamente Leo para jugar con nosotros: “Yo digo Gon, ustedes dicen Wana, yo digo Argen, ustedes dicen Tina, yo digo Chi, ustedes dicen Le…se acuerdan, es fácil…”.

Y así, entre aplausos, notas, vibras transnacionales de las buenas, alegría y mucho reggae, se fue, una vez mas, una cálida noche de invierno, que no solo ha de quedar en nuestras memorias, sino que en un tiempo podremos rememorar a través del DVD que prometen sacar, en el cual se reflejará la comunión entre Argentina y Chile.

Por Nicolás Iandoli
Fotos gentilieza de Javier Rivera de Tierra Under

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Un Comentario

  1. liz2/4/2010 a las 22:01

    gande Maxi!!!!!!! cantas como los dioses. Jah bless

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